Adoración de los Magos

Conjunto escultórico modelado en terracota policromada y estofada con pan de oro de 24 q, llegando a una altura máxima de 35 cm. de porte, que ha sido realizado para colección particular.

Los tres Magos de Oriente son las nuevas piezas que se incorporan al misterio de un Nacimiento, ya realizado durante el año 2017, y las cuales vienen a completar la composición y a enmarcar el Misterio en sus dos extremos laterales.

Análisis formal de la obra.

El simbolismo formal de la Adoración de los Magos tiene un significativo sentido bíblico-teológico en la concepción de sus esculturas, ya que se ha tratado de alejarlas del estereotipo clásico en la iconografía de los tres Reyes Magos.

La idea principal para la creación de estas tres figuras viene desarrollada en el capítulo 4 del libro Jesús de Nazaret, escrito por el papa emérito Benedicto XVI en 2007. En esta obra, el Papa argumenta y afirma que  los astrónomos o magos de Oriente ”representan la expectación interior del espíritu humano, el movimiento de las religiones y de la razón humana hacia Cristo” en su Epifanía o manifestación y revelación a los hombres como el Hijo de Dios y el Mesías. Así pues, cada uno de los Magos adquiere el papel de “expectación del espíritu, la religión y la razón”.

Por tanto, se ha tratado de reflejar estas cualidades del ser humano de manera independiente, relacionando cada una de ellas con las tres edades del hombre:

La JUVENTUD: movida por la expectación del espíritu, fue quien puso en marcha la comitiva y una vez llegados al destino, se refleja con curiosidad e interés. Además, porta el regalo del oro en forma de corona, representando al refrán “juventud divino tesoro”.

La MADUREZ: basada en su razón y el desarrollo intelectual, está comprobando que han llegado al destino correcto según les ha ido orientando y guiando la estrella en el firmamento. Porta el regalo de la mirra en un cofre, el más terrenal de los tres regalos y el bálsamo muy preciado en las antiguas culturas mesopotámicas, que se aplicaba para embalsamar, estando relacionada intrínsecamente con el misterio de la pasión y muerte de Jesús según la profecía de Isaías y la figura bíblico-teológica judeocristiana mesiánica del Cordero de Yahvé.

La ANCIANIDAD: una vez reconocida la debilidad del cuerpo humano, se aferra a la religión como el camino de la salvación eterna, postrándose ante el anunciado y reconocido Mesías e incensando a Cristo. Así, su regalo será el incienso como ofrenda  de adoración divina y oración.

Francisco Javier Muñoz Boluda

Luis Núñez-Ginel de Medrano